Seguramente, nunca habrías imaginado que la vida, un siglo después, sería mediante una pantalla.

La fotografía ha cambiado,

los coloreas han llegado 

para darnos vida

y tener una realidad más exacta 

de tiempos lejanos.

Tenemos videos

que nos permiten escuchar

y disfrutar de una realidad más precisa

para deleitar en cada lugar.

Las videollamadas son soprendentes,

conectándonos en tiempo real,

con gente de todo el mundo.

¿Internet?

Sí, un sueño del siglo pasado,

y gracia para las nuevas generaciones.

La gente aprende con eso,

mientras otros, sin razón, 

lo desperdician.

Pero no todo ha progresado,

todavía existen las guerras, 

el hambre e injusticia.

Algunos cruzan el mar

en busca de una vida,

de una oportunidad.

La piel sigue siendo un problema,

y las preferencias aún se condenan.

El ajedrez y las cartas siguen vivas, 

aunque la forma haya evolucionado.

Los teléfonos móviles son constantes

casi un órgano vital.

La gente estudia para esos aparatos,

dándoles instrucciones con habilidad

preservando su vitalidad.

Y después estoy yo,

que en otros años,

habría escrito sobre otra realidad.